Nadie cambia las llantas hasta que pasa algo. Y sin embargo son la única parte del vehículo que toca el suelo: de ellas depende frenar, girar y no irse en una curva mojada.
Revisarlas no necesita herramientas ni taller. Cinco minutos en el estacionamiento dicen bastante.
Esto es lo que hay que mirar.
La profundidad del dibujo
Las llantas llevan unos resaltes dentro de las ranuras, los indicadores de desgaste. Cuando la banda de rodadura llega al nivel de esos resaltes, la llanta ha llegado a su límite legal y hay que cambiarla.
Mucho antes de eso, en lluvia ya frena bastante peor. Si conduces a menudo con piso mojado, conviene no apurar hasta el límite.
La fecha de fabricación
En el flanco hay un código de cuatro cifras: las dos primeras son la semana y las dos últimas el año. Es la edad de la llanta, y el caucho envejece aunque el vehículo casi no se use.
Una llanta con muchos años, aunque tenga dibujo, pierde propiedades. En vehículos que ruedan poco, es lo que decide el cambio, no el desgaste.
El desgaste desigual dice qué falla
Gastada por los dos bordes y no por el centro suele apuntar a poca presión mantenida; gastada por el centro, a exceso de presión. Gastada solo por un lado apunta a alineación o suspensión.
Cambiar las llantas sin corregir eso significa gastar las nuevas igual de rápido.
Grietas, bultos y cortes
Un bulto en el flanco es motivo de cambio inmediato: la estructura interna está dañada y puede reventar. Las grietas finas por todo el flanco indican envejecimiento del caucho.
Los cortes profundos y los objetos clavados los tiene que valorar un técnico: no todas las reparaciones son posibles ni seguras.
La presión, cada mes
Es lo que más influye en el desgaste, en el consumo y en el comportamiento. Se revisa con las llantas frías y el valor correcto está en la etiqueta del marco de la puerta o en el manual, no en el flanco de la llanta.
Ese número del flanco es la presión máxima que aguanta, no la recomendada para tu vehículo.
Cuántas cambiar a la vez
Lo ideal es de dos en dos por eje, con las nuevas atrás si solo se cambian dos, salvo indicación del fabricante. Mezclar medidas o tipos distintos en un mismo eje afecta a la estabilidad.
Y no olvidar la de refacción: suele estar sin presión y con años encima justo el día que hace falta.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si las llantas están gastadas?
Mirando los indicadores de desgaste, unos resaltes dentro de las ranuras: cuando la banda de rodadura llega a su nivel, toca cambiar. En lluvia el agarre empeora bastante antes de llegar a ese punto.
¿Caducan las llantas aunque no se usen?
El caucho envejece con el tiempo. En el flanco hay un código de cuatro cifras con la semana y el año de fabricación. En vehículos que ruedan poco, la edad suele decidir el cambio antes que el desgaste.
¿Qué presión debo poner?
La que indica la etiqueta del marco de la puerta o el manual, medida con las llantas frías. El número que aparece en el flanco de la llanta es la presión máxima que soporta, no la recomendada para tu vehículo.
¿Puedo cambiar solo una llanta?
Lo recomendable es hacerlo por ejes, de dos en dos, y montar las nuevas atrás si solo se cambian dos, salvo que el fabricante indique otra cosa. Mezclar medidas o tipos distintos en el mismo eje afecta a la estabilidad.
📚 Te puede interesar




